ESTOS INGLESES!
Venres, Agosto 14th, 2009Sus peticiones y reclamaciones son a veces surrealistas.
Sin lugar a dudas ellos son los más exigentes a la hora de viajar. De hecho, cuando salen al extranjero suelen dirigirse a la embajada para pedir consejo para toda clase situaciones, además de quejarse por todo una vez que han regresado.
Un caso notable es el de la madre del británico que pidió al consulado de su país en Florida que ayudase a su hijo a hacer el equipaje y a llegar hasta el aeropuerto, dado que ella se encontraba indispuesta en esos momentos.
De todos modos, no crean que se conforman con estas peticiones tan disparatadas; también saben quejarse cuando algún aspecto del viaje no les satisface. Merece la pena destacar algunas reclamaciones de los turistas británicos de lo más divertidas, recopiladas en un estudio de la empresa de turismo Thomas Cook y la asociación de viajeros ABTA.
Una mujer llamó a la policía diciendo que había sido encerrada en su habitación de hotel por los empleados. Alegaba que la etiqueta de ‘no molestar’ estaba colgada detrás de la puerta como un aviso para que permaneciera en la habitación.
Un turista en un safari africano pasó junto a un pozo en el que se encontraba un elefante visiblemente excitado por el agua. El hombre presentó una reclamación ya que el comportamiento ‘inadecuado’ del animal le había arruinado la luna de miel.
Otro caso curioso, el de aquel que presentó una queja formal dado que la playa en la que se encontraba era demasiado arenosa.
Tras un largo vuelo un grupo de viajeros reclamó que habían pasado 9 horas en el avión para ir de Inglaterra a Jamaica cuando los americanos lo hacían en 3.
Un cliente de un Novotel en Australia se quejó porque la sopa era demasiado espesa y fuerte. En realidad lo que estaba sorbiendo era la salsa para la carne.
Una mujer llegó a decir que tomar el sol en topless debería estar prohibido, dado que su marido le había arruinado las vacaciones al pasarse todo el día mirando a otras mujeres.
Una pareja denunció que habían comprado unas Ray-ban a un vendedor callejero por 5 euros sólo para descubrir que en realidad eran una copia y no unas gafas originales.
Una madre mostró su disgusto porque nadie les había avisado de que había peces en el mar. Sus niños se asustaron mucho.
Una mujer que quedó embarazada después de un viaje cargó contra el hotel ya que no pudieron darle la habitación con camas gemelas que había reservado y tuvieron que reubicarla en una con cama de matrimonio. Y es que si hubiesen respetado la reserva nada habría ocurrido.
Un matrimonio se enfadó mucho al comparar el tamaño de su apartamento de un dormitorio con el de tres dormitorios de unos amigos. Era significativamente más pequeño.
Cuando un turista inglés llegó de veraneo a España no pudo creer lo que se encontró. Al parecer había demasiados españoles, el recepcionista hablaba español y la comida era española. Definitivamente había demasiados extranjeros.
Un turista llamó muy molesto a la agencia de viajes ya que la arena de la playa no era como la del folleto. Era amarilla y no blanca.
Se presentó una reclamación de un grupo que había guardado cola en un chiringuito y no había gozado de aire acondicionado en el exterior.
Otro caso de desinformación. Un viajero que fue picado por un mosquito explicó que nadie le dijo que un mosquito podía “picar”.
Un sorprendido visitante sufrió una gran decepción. Opinaba que el folleto informativo debería advertir de que en las tiendas de la zona no se vendían galletas de verdad, de esas con crema pastelera o nueces.
Un viajero tildó de perezosos a los dueños de los comercios de la zona ya que según él debería estar prohibido cerrar por la tarde. La razón, que a la hora de la siesta podría necesitar comprar cosas.
Un hombre que decidió pasar sus vacaciones La India, más concretamente en Goa se lamentó de que prácticamente todos los restaurantes sirvieran curry. Según declaró, no soportaba la comida especiada.
Una familia que fue a pasar el día a un parque acuático reveló que nadie les había dicho que debían llevar su propio bañador y toalla